¿Qué aporta el libre albedrío a los agentes racionales?

Vamos a entrar en el incierto mundo de las suposiciones, para ello intentaremos imaginar que ocurre cuando dotamos a una inteligencia artificial de libre albedrío (sin entrar en detalles sobre si existe o no). Una inteligencia artificial actúa como un agente racional. Esto que quiere decir que tomara decisiones basadas en elegir la que más beneficiosa sea según sus preferencias.

Las preferencias de los agentes son establecidas por varios factores: el aprendizaje, las circunstancias (tanto internas del agente como externas del medio) del momento en que se toma la decisión y de preferencias establecidas por los programadores. Esto quiere decir que dos agentes en las mismas situación pueden elegir respuestas diferentes y que un mismo agente puede elegir distintas respuestas según la situación en la que se encuentre.

Cuando a un agente de este tipo se le ofrecen varias alternativas pondera cada una de ellas y elige aquella que mayor valor le aporta.

Vamos con un ejemplo, imaginemos que tenemos un robot en Marte para estudiar su geología, vamos a resumirlo como “estudiar piedras”. Si nuestro robot ve un piedra interesante puede decidir entre estudiarla o no. Lo primero que hará será valorar su nivel de batería, si la batería no tiene suficiente carga como para permitirle llegar hasta la piedra y estudiarla con cierto márgen de seguridad se quedará esperando a que sus paneles la recarguen. De esa forma su decisión queda condicionada a su estado. En otro caso encuentra dos piedras interesantes y tiene que elegir cuál es más interesante, para ello procesa las imágenes de ambas piedras en busca de indicadores que los geólogos terrestres han introducido en su base de datos. Ahí es donde las preferencias vienen condicionadas por los valores establecidos en su programación. Pasa el tiempo y tras analizar muchas piedras ha ido aprendiendo que los geólogos de la tierra no estaban del todo acertados sobre que piedra es interesante y cual no. Así que poco a poco cambia sus preferencias sobre “piedras interesantes” y por tanto su comportamiento. En este último caso ha ajustado sus preferencias según lo aprendido.

El modelo es muy simple, un modelo realista tendría que tener en cuenta muchas más cosas como el riesgo del camino a la piedra, el estado de las ruedas, la metereología y mil cosas más, pero un modelo tan complejo no ayuda más a entender las cosas que uno simple, así que vamos a quedarnos con nuestro robot simplificado.

Tenemos a nuestro robot tomando sus decisiones en Marte. Al principio desde la Tierra era fácil predecir su comportamiento, ya que seguía las reglas que habían escrito en su programación. Según pasa el tiempo va aprendiendo cosas nuevas y su experiencia influye más sobre sus decisiones haciendo que desde la Tierra no puedan predecir al 100% sus actos. Sin embargo, si pudieran hacer un volcado de su software y analizarlo verían que sigue siendo un agente racional que elige la opción que sus preferencias internas le dicen que es la mejor.

Desde la Tierra preparan una actualización de software que incluye el módulo “libre albedrío”. Una vez descargada e instalada ¿Qué aporta este módulo?. Ahora, antes de tomar una decisión, el agente tiene que tener en cuenta un elemento más, el “libre albedrío”. Este módulo le da la libertad de, voluntariamente, elegir la opción que quiera sin ceñirse a sus preferencias. ¿Qué le aporta a nuestro robot elegir una opción que no es la que prefiere?. Probablemente nuestro robot pasé su vida eligiendo la misma opción con libre albedrío que la que elegiría sin él. Así que el libre albedrío no debería influir demasiado en el resultado ya que solo sirve para elegir una opción distinta a la mejor, cosa que poco va a interesar a un agente racional.

En resumen un agente racional al eligir la mejor respuesta según sus preferencias hace que el libre albedrío no le afecte demasiado ya que no afecta a las preferencias ni a como se valora cada opción, si no que permite elegir una distinta a la mejor opción. Lo cual no parece resultar muy útil. Aún en el caso de tener libre albedrío lo más probable es que el resultado no varíe y la respuesta sea la misma. Es difícil diferenciar entre un agente racional y un agente racional con libre albedrío.

Cosas que no necesitan libre albedrío

Muchas veces se atribuyen al libre albedrío ser la causa de diversos comportamientos que en realidad no lo requieren.

Comportamiento aleatorio: el comportamiento aleatorio es tan contrario al libre albedrío como el comportamiento determinista.

Curiosidad: ser curioso consiste en tener preferencia por las cosas nuevas o desconocidas.

Comportamiento irracional: muchas veces el comportamiento irracional se debe a las diferentes preferencias entre el que juzga y el que lo juzga. Un agente es racional siempre siga sus preferencias, sin importar las que sean. Aquí surge que a veces se confunde la irracionalidad de la inteligencia artificial con la asociada a ciertos comportamientos humanos. Por ejemplo las conductas autodestructivas se consideran irracionales, pero si yo programo un agente para que prefiera darse, literalmente, cabezazos contra la pared ese será un comportamiento racional.

Pero….

A nivel de comportamiento puede ser que no varíe el resultado pero eso no quiere decir que dotar de libre albedrío a un agente inteligente no sería un logro histórico para la humanidad. Tendría consecuencias científicas y filosóficas revolucionarias. Hay una diferencia enorme entre “elegir la mejor opción” y “elegir libre y voluntariamente la mejor opción”.